Sergio Vera González es timonel del Sindicato Interempresas de Trabajadores Tripulantes de Naves Arrastreras de la Región del Bio-Bio (SIET) y también de la Federación de Tripulantes de Chile (Fetrinech). Sergio, en sus casi dos décadas embarcado le ha tocado poner en práctica las grandes transformaciones tecnológicas y productivas del mundo industrial en pro de una pesca sustentable, como las redes de mallas cuadradas para la captura de merluza, los posicionadores satelitales, la certificación de las descargas y la incorporación de observadores a bordo.
Sergio González señala que “El arte de pesca de enmalle está prohibido en los grandes países pesqueros debido a su nula selectividad. Este arte no distingue ni selecciona los peces que atrapa. Nosotros, en cambio, trabajamos con redes arrastreras que tienen tecnología de punta, como las que se utilizan en los países más desarrollados en pesca. Y constantemente estamos incorporando nuevos elementos que ayudan en la selectividad de los peces, como también adoptamos otras medidas que ayudan en el cuidado, sustentabilidad y conservación de los recursos pesqueros”.
Otra técnica, tanto o más dañina que el enmalle, es el espinel ya que tampoco distingue especies; y una vez en el anzuelo, no hay posibilidad de escape. Un claro ejemplo es la tortuga encontrada hace aproximadamente dos meses frente a Dichato, en la Región del Bío Bío, a la que se le encontró un anzuelo de 28 cm en el estómago. En algún momento, la Subsecretaría de Pesca intentó regular a los artesanales aumentando el tamaño de los anzuelos, pero a ellos no les convenía, porque les salían más caros y pescaban menos. Por otra parte, estos espineles también se cortan y quedan a la deriva, atrapando otras especies y haciendo más daño.
De esta manera, es evidente que las actividades de pesca artesanal provocan, sistemáticamente, un enorme daño en los ecosistemas marinos. Sin embargo, ninguna ONG ambientalista se pronuncia respecto a esta catástrofe ecológica. Esto demuestra lo tendencioso del accionar de estos organismos. Se manifiestan sólo cuando hay grandes empresas involucradas en episodios de contaminación, para establecer que contaminación = empresas = libre mercado.
Al respecto y curiosamente, Oceana y Greenpeace están obsesionados con la pesca de arrastre, la acusan de un sin número de desastres ecológicos, en cambio sobre el caso de los pingüinos no dicen nada.
También queda claro que es posible desarrollar una pesca sustentable. Existen las metodologías y técnicas que minimizan el impacto ambiental de las actividades de pesca. Justamente, son las empresas pesqueras quienes utilizan estas técnicas respetuosas con el medio ambiente.